19 Nombre: Bábidi 02-01-2026 (Fri) 01:37:12 [del]
J. K. Rowling vino a la Argentina para firmar libros y financiar un dudoso criptoactivo transfóbico llamado $TERF, pero algo ocurre. Porque un dios baja de una máquina, o un diablo. Porque lo inevitable no ocurre nunca y lo inesperado siempre. Porque dios está en los detalles. Porque se me canta el orto.
Una gran aventura había terminado. Tara Markov había vuelto a morir. Esta vez no era un clon, era una Tara Markov de un universo alternativo. Resulta que allá a lo lejos, en la Galaxia Marvel, la había picado una araña radioactiva transgénica y se había convertido en un hombre arácnido. Pero tenía una gemela malvada, que terminó siendo tambíen un gemelo. Tal gemelo trepamuros y lanzapiedras se apersonó en la afamada librería Yenny/El ateneo. Allí estaban Quino y Joanne Kathleen Rowling firmando ejemplares. Moderaba la charla Robertito Funes Ugarte. Tara Markov entró arrojando piedras. Pero sólo a la creadora de Harry Potter.
Chico Bestia y Cyborg habían ido allí sólo para mirar libros que no podían comprar con sus magros ingresos super-heróicos, incluso luego de que Milei diera por concluido el ajuste que nos seguía empobreciendo.
Tara Markov les sugirió que se aparten que no era con ellos la cosa. Víctor lo miró a Gar que estaba catatónico. Cada vez que aparecía esa rubia, incluso aunque ahora parecía un pibito, el loco se ponía a llorar y se inactivaba. Su tono de piel verdoso se empalidecía.
Víctor pensó si ese sentimiento era amor, si eso servía para algo, porque a su amigue sólo lo veía sufrir. Instintivamente lo abrazó.
Tara les sonrío y se llevó a la Rowling como quien zobaquea un paquete.
Ya huyendo en telaraña, imitando al Comisario de Hijitus, le exclamó con acento del litoral "¡Así te quería agarrar a vo'! ¡Te via'cer repimpolotear en el calabozo!"
20 Nombre: Murciélago 02-01-2026 (Fri) 02:05:14 [del]
Primero Tara Markov le atizó un roscazo en el hocico a la Rowling, haciéndola caer. Ésta hubiese querido hacerle el cruciatus de una, en cada uno de los ojos del rubio engendro con puño pétreo y telas de araña.
—Bien ahí, Tara. Cómo comió la bruja esa —avaló una voz en la oscuridad.
—No es una bruja. Es una terfa.
Rowling quiso hablar. Sentía sus dos paletas tambaleándose en su boca que se empezaba a hinchar. Balbuceó algo así como "¿Dónde quedó la sororidad?"
Tara se bajó los spider-shorts.
—Acá quedó.
[...]
Después de tres meses de sexo incesante con sillas sybian y demás tecnologías, Rowling cabeceaba sin quejas el ombligo de Lizzy Tagliani, que le eyaculó una carga láctea modesta pero contundente. La escritora tragó.
—Bien, Rowling. Ahora decí lo tuyo.
—Las Malvinas son argentinas —dijo Rowling sonriendo y mascando la espesa simiente de la trava.
[...]
Le habían arreglado los dientes. Una dentista trans le dijo que esto lo hacía por Harry Potter, no por ella.
A Rowling no le importó. Pero sintió la tristeza cuando la dentista la empomaba y lloraba de rabia y mordía la frase "Yo te quería, porquería."

