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    Relatos de Terror (88 respuestas) thread icon

    41 [del]

    Víctor Hugo Vizcarra - Cadáveres y cía
    Ayer, por ejemplo (creo que al mediodía) trajeron los restos de una cholita de unos veintitantos años de edad a la que habían sacado del fondo de un barranco, lugar al que habría ido a parar presumiblemente por problemas sentimentales. Si bien no la encontraron en posición decúbito dorsal, estaba hecha mierda, porque, durante la caída, su cuerpo había chocado repetidas veces contra las salientes del barranco, que, al llegar al fondo, de la cholita no quedaba casi nada.
    Toda ella era una miseria; pero, antes de que llegue el forense de turno para realizar un examen parcial de lo que quedaba del cadáver, con un alicate le saqué el engaste de oro de su dentadura, y —ojo clínico—, calculé que de allí se podía obtener tranquilamente unos ciento cincuenta dólares.
    Con el tiempo uno llega a encariñarse con los muertitos porque —aparte de sus familiares y conocidos— nadie más se acuerda de ellos; muchas veces he sentido algo semejante a la tristeza cuando nadie viene a reclamar por uno de ellos. Se siente como si el corazón se nos rompiese en pedacitos, pues están abandonados y no tienen ni siquiera un perrito que les aúlle, a manera de despedirlos, cuando sus almas ya han abandonado para siempre este perro mundo.

    42 [del]

    En uno de los universos paralelos vislumbrables por el rabillo del ojo, como una sombra esquiva de un deja-vu, Clotilde tiene ya veinte años. Corre el año 2027 y la cuarentena sigue. Los duendes tomaron el poder, hubo un sanguinario golpe de estado. Los periodistas fueron poseídos y sólo son títeres de carne reanimada, rellenos de soja texturizada. Samuel Quispe es el novio de Clotilde. A Samuel Quispe le gusta la cumbia vieja. Ráfaga, Sombras, La Nueva Luna. Clotilde sigue escuchando The Smiths, Joy Division, Depeche Mode, Section 25, Manicured Noise, Parálisis Permante.
    Samuel quiere tener hijos. Tres al menos.
    Clotilde es antinatalista.
    Samuel gusta de las películas de tiros y persecusiones donde explotan muchas cosas.
    Clotilde tiene poco cine en su compu: A Serbian Film, tres películas de Tarkovsky, la primera de Conan el bárbaro (por la simbología reptiliana y la alegoría de la mente-colmena), alguna de Kim ki-duk y alguna de Gaspar Noé.
    Samuel tiene la Playstation 4.
    Clotilde tiene muchos libros empezados y unos pocos de lectura frecuente. Están subrayados, resaltados, dibujados, manchados de café. 1984 de Orwell, 9 cuentos de Salinger, It de Stephen King, Malinche (por un tal Edward Rosset), Deshoras de Cortázar, Las rubaiatas (una edición descatalogada de editorial Losada). Luego libros de arte de Taschen, todos usados, algunos sin tapa, todos comprados o canjeados en la misma feria.
    Clotilde le dirá hoy a Samuel que lo deja, que aparte del sexo no tienen NADA en común.
    Samuel le acaba de comprar un anillo. No es de oro ni de plata, pero para él es importante, una ofrenda para enlazarla a él...

    ("Quienes piden lógica a la vida se olvidan de que es un sueño. Los sueños no tienen lógica." -Amado Nervo.)

    43 [del]

    buen hilo

    44 [del]

    usen el tag [h1] para hacer esto

    45 [del]

    Diario de un vampiro
     El diario de cada persona es lo mas personal de cada uno...

    Jamás debes de leer lo que hay en un diario ajeno pues no sabes lo que veras

    Esto que van a leer es una de las páginas de un diario que encontré en la casa de mi vecino
    que se acaba de mudar, no se a donde…

    En la oscuridad de la luna nueva he de despertar, sediento busco con quién saciar mi sed, te he visto y te acecho en cada movimiento que haces. Quiero saber más de ti, me paro detrás para olerte y tu das la vuelta, mas ya no estaré ahí.

    Busco alterar tus sentidos la adrenalina te da un sabor especial . Estoy cerca de ti, escondido en las sombras de la noche, no trates de huir, no trates de gritar pues nadie puede oírte nadie, te salvará de tu destino.

    Soy más rápido que tus pies.

    No puedes escaparte.

    Puedo oler tu miedo.

    Estás lista para mi.

    Mientras corres aterrorizada yo espero que llegues a mí.

    Buscas con tu vista frente a ti y me logras ver, no te servirá de nada pues tus pies se paralizan, tu sangre también, debo hacerte correr para que tu flujo sanguíneo siga; te sigo de cerca esperando, te sigo muy cerca, tan cerca que puedo oír tus latidos, caes al suelo, es hora de que tu destino concluya, entierro mis colmillos en tu cuello.

    Tanto esperar valió la pena.

    Siento algo, alguien se acerca puedo olerlo mientras ella bañada en sangre sigue gritando me tengo que esfumar dentro de las sombras.

    ¡Han venido ayudarte!

    ¡Ja ja ja! Sabía que no funcionaría, no escaparás de mi, me lanzo sobre el cuello de él. Saca un arma y me hiere, pero no puede matarme, su fuerza es inútil no es nada comparado conmigo. Pero su instinto de héroe es más grande y no ha de desistir; es respetablemente estúpido diría yo.

    ¡Ah desgraciado! se siente más de una presencia, vienen en tu ayuda ¡Maldito con suerte! ¡Maldito héroe! ¡Me has quitado mi víctima! por eso te maldigo, me he de vengar, en mi siguiente despertar, tendré a alguien ya dispuesto, disfruta tu momento de gloria, respira tu último aliento pues no podrás escapar.

    Si quieren saber mas sobre relatos de su autor “MOCOSO” pongan en el buscador por autor y pongan mi seudónimo (mocoso)

    46 [del]

    "Mientras la razón le obligaba a reconocer la existencia de Dios, la conciencia le hacía dudar de lo infinito de su bondad. No creía que un pecador como él pudiera encontrar misericordia. Él no había sido arrastrado hacia él error: la ignorancia no le podía proporcionar ninguna excusa. Había visto el vicio en sus verdaderos colores. Antes de cometer aquellos crímenes, había medido escrupulosamente su peso; y no obstante, los había cometido."

    (Matthew G. Lewis, El monje)

    47 [del]

    Deberia de haber una opcion de esconder hilos porque este hilo es muy largo y me tardo mas scrolleando para evitarlo

    48 [del]

    >>47
    A lo mejor lo hacemos más breve si al escribir los relatos lo hacemos sin espacio entre los renglones. También podríamos pensar un hilo de microrelatos y dejar este hilo para relatos de mayor extensión. Por cierto, la historia de Clotilde y los duendes quizá pueda continuarla en un hilo propio...

    49 [del]

    Lo sabían los tres.
    Ella era la compañera de Kafka.
    Kafka la había soñado.
    Lo sabían los tres.
    Él era amigo de Kafka.
    Kafka lo había soñado.
    Lo sabían los tres.
    La mujer le dijo al amigo:
    Quiero que esta noche me ames.
    Lo sabían los tres.
    El hombre contestó: Si pecamos, Kafka dejará de soñarnos.
    Uno lo supo.
    No había nadie más en la tierra.
    Kafka se dijo:
    Ahora que se fueron los dos, he quedado solo.
    Dejaré de soñarme.

    50 [del]

    Eran jóvenes y despreocupados hasta que él preguntó la hora.
    -Las once
    -Chúpalo entonce
    Y desde entonces se aman. Fin.

    51 [del]

    Te pasaste la vida buscando amor de otra gente, buscando a quién querer… y recién al final de esa pinche vida tuya te diste cuenta que en ningún momento de la misma se te ocurrió considerar quererte a vos misma…
    ¡Esa es la historieta más triste de todas, chabona!

    52 [del]

    La hija del diablo
    Hola, mi nombre es Camila y tengo 16 años, la verdad es que viví con gente de carne y hueso hasta los trece años, pero durante estos tres y los que me quedan de vida voy a vivir en la oscuridad, en espera de que algun día llegue alguien o algo que me saque de aquí.

    Comenzaré por contarles como llegué donde me encuentro, resulta que mi madre fue soltera y yo nunca conocí a mi padre y ella tampoco quiso hablarme algo de él, solo esquivaba mis preguntas diciéndome “no te gustaría saberlo” y reía, solo logré obtener su nombre, antes que me dijera que había fallecido.

    El día 17 de mayo, un día antes de mi cumpleaños, se me ocurrió salir a dar una vuelta con mis amigas a la higuera del cementerio, a ellas les pareció genial y me acompañaron, llegamos a la higuera pero esta ya había sido ocupada, por otros chicos que estaban haciendo una sesión espiritista, a nosotras nos pareció atractivo quedarnos a mirar, ellos nos invitaron a formar parte y aceptamos de buena gana.

    La sesión al principio fue un chiste, todo el tiempo eran risas y mas risas, una de las chicas del otro grupo preguntó si conocíamos a algún muerto para convocar su espíritu, después de darle varias vueltas a mi cabeza decidí dar el nombre de mi padre, al grupo le pareció bien y empezamos a llamarlo.

    Paso un buen rato y no sucedía nada, cuando de repente... la aguja comenzó a moverse de un lado al otro, estaba como loca, luego empezó a girar en círculos, todos los que estábamos ahí no sabíamos que hacer, luego uno de los presentes me dijo que le dijera algo porque era mi padre, la verdad a mi no se me ocurría nada y le dije “ Muéstrate”... nunca debería haber dicho eso...

    La higuera en donde estábamos empezó a agitarse y desde la copa del árbol, se podía divisar una sombra muy rara esta comenzó a bajar y ya luego se podía divisar mucho mejor, era una especie de dragón con forma de hombre, todos los que estábamos ahí entramos en pánico, no sabíamos que hacer, si correr, si gritar o solamente quedarnos quietos como estatuas; algunos entraron en trance, otros simplemente comenzaron a arrojarle piedras, lástima que ninguna le hacía daño. La bestia seguía caminando en dirección hacia a mi, yo estaba paralizada, todo mi cuerpo temblaba, mis manos estaban sudorosas, creo que eso era el verdadero miedo, la bestia cada vez se acercaba más y más, cuando ya estaba frente a mi cara, soltó una carcajada horrenda, que dejo en mis oídos un pequeño pito, mi cuerpo aun no recobraba el movimiento, estaba estático, yo solo quería gritar, quería por fin librarme del terror que me embargaba, pero no podía.

    Todo el grupo miraba a la bestia, una de mis amigas comenzó a rezar, y el resto la siguió, la bestia se volvió hacia ellos y los arrojó lejos, al ver esto ya sabía con quién me enfrentaba, era ni más ni menos que lucifer...

    El demonio nuevamente se acercó donde mi y me dijo...”¿¿Querías conocer a tú padre??, pues aquí está”, al escuchar esto, me desvanecí y desperté en este lugar horrible donde solo reina la oscuridad, y la única luz que veo es la de mi alma, que sigue viva en las tinieblas.

    Solo me queda pedir...AYUDA!!!

    53 [del]

    Er desagradó al Señor, y el Señor lo hizo morir.
    Judá dijo entonces a Onán: «Unete a la viuda de Er, para cumplir con tus deberes de cuñado y asegurar una descendencia a tu hermano».
    Pero Onán, sabiendo que la descendencia no le pertenecería, cada vez que se unía con ella, derramaba la semilla en la tierra para evitar que hermano tuviera una descendencia.
    Su manera de proceder desagradó al Señor, que lo hizo morir también a él.

    54 [del]

    Sinfonía de Amor
     De nuevo otra noche en la que encerrado en su habitación con las luces apagadas, acostado mirando hacia el techo, tratando de olvidar su inseparable soledad, hacia meses en que la vida había dado un batazo a su corazón y lo había dejado así tal como esta ahora sin ganas de mas, noqueado inmóvil.

    Leander un hombre dedicado a la música, excelente violinista había alcanzado llegar a tocar en grandes escenarios hasta llegar a concretar tocar con la Sinfónica de Buenos Aires donde conoció a Aurora quien se encargaba del piano, aquel piano que daba vida en cuanto sus dedos comenzaban a tocar las teclas.

    Leander con su timidez, con su espíritu musical, con el misticismo que se liberaba en las notas que proporcionaba su violín, con su porte galante y formal había despertado la atención de Aurora una joven amable, profunda con escencia musical que se dejaba escuchar en cuanto tocaba el piano.

    No había duda el destino había decidido que estos 2 jóvenes se encontraran, Leander descubrió que Aurora era la mujer ideal en su vida, aquella que trazaría un amor profundo en su corazón y que compartía el significado musical. Mientras que Aurora veía en Leander un joven místico, sensible, aquel hombre que haría llenar su vida de dulzura y de amor. Eran el uno para el otro y ellos no desaprovecharon la oportunidad de amor que la vida les otorgaba. Compartieron sueños, ilusiones, esperanzas, detalles, música y amor.

    Un año había transcurrido en el que los dos habían pasado el mejor tiempo de su vida, un año juntos, un año había pasado en el que habían decidido compartir sus vidas.
    Todo era felicidad el amor y la música eran los ingredientes principales que reinaban en su vida. Todas las noches su casa se convertía en un escenario donde despegaban aquellos sonidos fascinantes esa combinación de piano y violín era mágico, asombroso e increíble.

    Pero el destino es cruel y Leander no sabía lo que le pronosticaba su futuro. Nada es para siempre, incluso ese amor.

    Una noche Aurora tuvo que salir alrededor de las 8 de la noche mientras Leander estaba concentrado en una muy interesante lectura. Transcurrieron varios minutos, cuando un tumulto de ruido estruenduroso interrumpió la lectura de Leander, se asomo por la ventana y miro varias patrullas y ambulancias así como un buen numero de personas amontonadas, fue cuando su preocupación empezó pues se dio cuenta de que Aurora no había vuelto, así que decidió salir y percatarse de lo que había sucedido.

    En cuanto salió de su casa su vecino angustiado le informo que Aurora había sido atropellada y que la llevaron en una ambulancia. Leander tomo el coche y partió directo al hospital donde según su vecino la habían llevado.

    Durante el camino su preocupación aumentaba, llegando al hospital pregunto por el estado de Aurora, el doctor encargado de la atención de ella le informo que estaba grave que el impacto que había recibido en la cabeza había sido bastante fuerte y la había dejado en estado de coma y que era muy complicado prometer alguna esperanza de vida.
    Leander desconsolado se sentó en los sillones de aquel hospital bajo la mirada y las lágrimas cayeron, su vida estaba arruinada sin ella, volvería a ser aquel tipo solo, el amor por Aurora era verdadero, la amo como nunca imagino amar a nadie.

    Los días transcurrieron Leander no se separaba del hospital y mucho menos de aquella cama en la que ella se postraba sus esperanzas eran grandes un amor como el de ellos no podía terminar así.

    La noche en la que se cumplía una semana de aquel accidente Leander estaba hincado tomando la mano de Aurora llorando y diciendo palabras de amor, de pronto la mano de Aurora se movió, sus ojos se abrieron y Leander sin dudarlo la abrazo, los doctores llegaron y se sorprendieron de que ella despertara, sacaron a Leander de ahí y comenzaron a vigilar todo, se dieron cuenta de que todo seguía mal.

    Informaron a Leander de que Aurora estaba aun delicada por lo que aun no podía salir del hospital, Leander no tomo importancia ya que sabia muy en su interior de que ella estaría bien y que pronto estarían en casa muy felices como siempre.

    Tres días después de la reacción de Aurora todo parecía ir perfectamente aunque los doctores informaban que estaba en un estado complicado aun. Llego la noche, eran aproximadamente las 10 de la noche cuando los doctores empezaron a correr hacia la habitación de Aurora, Leander sintió latir su corazón, sentía que se le escapaba su gran amor, temía lo peor pero trataba de tranquilizarle, cosa que no funcionó.

    Leander estaba desesperado deseaba que el doctor saliera y le notificara que todo estaba bien. Después unos largos y angustiantes minutos el doctor salió y con cara seria le informo que las cosas se habían complicado e hicieron todo lo posible pero no hubo solución. Aurora había muerto.

    Leander quedo perplejo ante la noticia, su interior se había equivocado y Aurora nunca mas volvería a estar con el, las lágrimas empezaron a brotar mas abundantemente que en los días atrás ya no le importaba mas y empezó a llorar desconsoladamente ya no le importaba la gente que estaba alrededor tan solo sentía el dolor que se clavo en su corazón.

    Minutos después el doctor regreso y le menciono que habían encontrado una hoja de papel que parecía ser una carta, estaba justo debajo de la almohada de la habitación donde se encontraba Aurora.

    Leander no quiso abrirla tan solo quería llorar no quería saber nada de cartas ni de nada, así que salió del hospital subió a su carro y partió a su casa al entrar a su casa miro el piano, se acerco y dejo la carta ahí sobre las teclas mientras lloraba, decidió no hacer mas y fue a su habitación lloro y su impotencia ante las circunstancias se dejo ver, tomo una sabana y se dirigió de nuevo al piano lo contemplo y decidió cubrir el piano, no quería verlo mas.

    Los meses transcurrieron definitivamente el joven soñador y optimista se dejo caer, tan solo renuncio a todo, la Sinfónica y su sueños de trascender a algo mayor se vinieron abajo, no era nada sin Aurora, las noches eran insoportables no podía dormir aun había ecos de aquel piano, parecía que Aurora seguía ahí tocando para el.
    Las personas que lo conocían estaban convencidos de que Leander estaba entrando en un estado de demencia, por mas que lo quisieron ayudar el no quería ayuda de nadie, tan solo pedía a gritos que Aurora regresara con el.

    Renuncio a todo, la música decidió omitirla y no saber más de nada.

    Ahora veámoslo ahí tirado en su cama mirando hacia el techo las lagrimas comienzan a brotar mientras recuerda las melodías, los sentimientos, los sueños y lo mas importante mientras recuerda a Aurora, cierra los ojos para contemplar por mas tiempo la imagen que seguía intacta de aquella mujer sonriente que había dado luz a su vida, Leander de nuevo vuelve a escuchar la melodía de aquel piano ahora es mas real que nunca inmediatamente abre los ojos y se incorpora de la cama, titubea en su decisión pero se decide y va hacia el piano. No hay nada, tan solo la sabana que había puesto el mismo para no ver más ese recuerdo. Decide dañarse el mismo quitando esa sabana, es sorprendente lo que encuentra: es la carta que había dejado encima de las teclas el día en que Aurora había muerto y que había olvidado leer. Leander avanza unos pasos para tomar la carta en sus manos, la sujeta fuertemente mientras corren mas lagrimas y la abre lentamente para encontrarse con las líneas que había escrito Aurora, sin duda es su letra, comienza a leer:

    QUERIDO LEANDER:

    Cuando haya muerto, llórame tan sólo
    mientras escuches la melodía triste,
    anunciadora al mundo de mi fuga
    del mundo vil hacia la obscuridad.

    Y no evoques, si lees este texto, ni
    la mano que la escribe, pues te quiero
    tanto que hasta tu olvido prefiriera
    a saber que te amarga mi memoria.

    Pero si acaso miras estas letras
    cuando la muerte de ti me separe,
    ni siquiera mi pobre nombre digas
    y que tu amor conmigo se olvide

    Para que el dolor en tu llorar no indague
    y se burle de ti por el ausente.

    Leander termino de leer esto y estaba destrozado esas palabras carcomieron el dolido corazón que tenia, se dejo caer de rodillas grito mas fuerte que nunca -¡Aurora te amo! Inmediatamente después de que acabo de decir esto volvió aquella melodía de piano, Leander sintió que Aurora estaba con el y que era tiempo de estar de nuevo con ella, fue directamente por su violín que había guardado en un cofre en su habitación… la música aumentaba de intensidad, Leander saco del cofre su violín pero para su sorpresa en ese mismo cofre encontró una daga, la tomo y la metió en la bolsa trasera de su pantalón, corrió directo hacia donde estaba el piano comenzó a tocar su violín de nuevo ese hermoso sonido de la mezcla de su violín con el piano, estaba concentrado en esa melodía, habían traspasado el sonido, en verdad ese sonido era el mas hermoso que jamás se había escuchado, de pronto después de haber tocado durante un largo rato, la música termino.

    Leander tomo la daga, sin pensarlo dijo en voz alta: -Esto es lo más hermoso que me ha pasado no pienso dejarlo así, Te amo tanto que quiero estar contigo siempre- se hinco alzo la mano con la daga en ella y con fuerza hizo que esa daga se clavara directo y profundo a su corazón. Leander quedo tirado junto al piano con la carta en la mano y con el sueño de una eternidad llena de un gran amor.

    Leander murió, la melodía y la sangre de su corazón lleno la habitación.

    55 [del]

    El mundo externo

    Nacido sin brazos, él fue un pintor que dibujaba sólo al viento.
    Sosteniendo el pincel con la boca, sobre el lienzo
    dibujó vientos que nadie conocía.
    La gente no podía discernir la forma de sus dibujos.
    Pero su pincel fluía muy muy lejos y luego de regreso,
    emitiendo un sonido igual a la suave respiración de un niño.
    Si un dibujo no tenía éxito,
    se subía a un acantilado y abría la boca durante meses.
    Para encontrar un color jamás visto antes
    dejaba caer un volcán negro en el interior de sus ojos.
    Lo que solía dibujar eran
    las manos que había dejado en el vientre materno.

    Kim Kyung Ju.

    56 [del]

    El mal nos mira

    –Papá, tengo miedo – exclamó, jadeante, el niño. Sus ojos dilatados y sudorosos, por la gripe, señalaban el armario –. El cuco nos está mirando…
    –No seas tonto, Jona, no existe tal cosa como el cuco o el hombre de la bolsa. Solo son cuentos de la abuela para asustar a niños como vos – explicó el padre, mientras acomodaba las cobijas y daba una mirada fugaz alrededor de la habitación.
    El niño esbozó, inseguro, una sonrisa.
    El padre se levantó del borde de la cama y caminó hacia el armario. A mitad de camino, el chico le gritó:
    –Está bien, papá. Te creo –. El padre sonrió –. Solo, hoy, no apagues la luz, por favor.
    –De acuerdo.
    Jonatán tosió y se retrepó en la cama. Dio una cándida mirada a su papá, se excusó con un bostezo y cayó, profundamente, dormido. La gripe lo había golpeado fuerte, sus defensas aún estaban bajas. Necesitaba descansar.
    El padre dio un último vistazo al armario, pero sin acercarse lo suficiente ya que negaba la posibilidad de que alguien se encontrase oculto dentro de tan pequeño espacio. ‘No seas iluso, no hay nadie en el ropero.’
    Al mirar atrás y ver a su hijo ya dormido, decidió apagar las luces y esta vez, con mera intención, cerrar también la puerta, imposibilitando que la luz del pasillo se colase en la habitación. ‘Lo siento, Jona, pero ya estás grande.’
    El padre meditó aquel pensamiento por un instante, pero click, sonó el interruptor, seguido del chirrido de la puerta de madera.
    Ya en el corredor, Martín alzó la vista y se mantuvo pensativo; observaba una foto familiar que colgaba de un recuadro de marcos dorados sobre el muro color durazno. Era un pedazo de su vida, nítidamente capturado por el fotógrafo de la familia el día en que Jona terminó la infantería (apodo que solía utilizar para mencionar el pre-escolar); su hijo en el centro, su mujer a la derecha y él a la izquierda, todos con grandes sonrisas impregnadas en el rostro. Había sido un día muy placentero y memorable, el comienzo de una nueva etapa; el reemplazo de la bolsa por la mochila, el enterito verde por el guardapolvo…
    –Mierda, crecen tan rápido… – se dijo en un sollozo, y emprendió la marcha. Salió del corredor y el sonido de sus pasos se fue apaciguando hasta desaparecer en las lejanías de la cocina, dejando a Jonatán indefenso, sumergido entre las sombras de su cuarto.

    Al día siguiente, Martín fue sacado fuera de la cama por el desgarrador grito de su mujer.
    Corrió en calzoncillos, fatuo hacia ella. Sus ojos lagrimeaban al intentar enfocar la vista clara en el camino. Su cabeza aún se encontraba sobre las almohadas.
    Al cabo de unos segundos, el lloriqueo desenfrenado de su mujer cesó de golpe, y logró despertarse por completo. Ella se encontraba de rodillas frente a la puerta de la habitación de Jona, con los pelos enredados y el cuerpo bañado en lágrimas. Parecía abandonada de sí misma.
    – ¡Mi vida! , ¿¡Qué sucede, qué te pasa!?
    La mujer gimió para tragar saliva y contestar pero solo agachó la cabeza y se sentó sobre sus piernas. El cabello enmarañado le cubría el rostro y, con lo que pareció ser su última fuerza, alzó la mano, y con la punta de su dedo índice, empujó la puerta de la habitación.
    Jonatán colgaba del ventilador, con ambas piernas mutiladas y una soga atada al cuello. El cuerpo se balanceaba, trémulo, hacia adelante y hacia atrás. Una de las extremidades descansaba sobre el borde de la cama, donde el padre había estado sentado la noche anterior, segundos antes de haberle prometido a su hijo de siete años que no apagaría las luces.
    –Jo… - balbuceó Martín, intentando articular palabra, pero no pudo.
    De inmediato, se abalanzó dentro de la habitación, tomó a su hijo de las caderas y lo descolgó sin delicadeza. Lo llevó sobre la cama. Lo abofeteó en el rostro:
    – ¡Despertáte, Jona, despertáte!...por lo que más quieras, ¡despertáte!
    No hubo respuesta.
    No había demostrado signos vitales en absoluto; Jona ya llevaba avanzadas horas como adorno de la muerte.
    El padre rompió a llorar sobre el cuerpo mutilado de su hijo y desvió la mirada hacia la izquierda, con un movimiento lento y entumecido.
    El ropero estaba abierto.

    Leandro R.P (Enfermo_Hablando)

    57 [del]

    Marcel tiene una barba de un negro rojizo, muy perfumada. A cada movimiento de su cabeza, yo respiraba una bocada de perfume. Y de pronto me desperté de un sueño de seis años...
    Si no me equivoco, si todos los signos que se acumulan son precursores de una nueva conmoción en mi vida, bueno, tengo miedo. No es que mi vida sea rica, ni densa, ni preciosa. Pero tengo miedo de lo que va a nacer, de lo que va a apoderarse de mí, ¿y arrastrarme a dónde? ¿Será necesario una vez más que me vaya, que deje todo lo proyectado, mis investigaciones, mi libro? ¿Me despertaré dentro de algunos meses, dentro de algunos años, roto, decepcionado, en medio de nuevas ruinas?
    Quisiera ver claro en mí antes de que sea demasiado tarde.

    -La Nausa de J.P Sartre.

    58 [del]

    59 [del]

    60 [del]

    Sangre Agridulce
    Noches de verano, como todas las demás, calurosas y húmedas, misteriosos con un dejo terrorífico, parques inmensos rodeados por una espesa bruma, se es imposible poder ver algo a través de ella, los grillos cantan, los monjes se dan a conocer a través de sus sombríos cánticos.
    La hermosa vampiresa sale de su refugio e busca de sangre humana, de sangre oxigenada, esta lista para una nueva matanza, esta lista para clavar sus delicados colmillos en el cuello de un hombre. Se la ve de lejos, bella e irresistible, cabello castaño, todo a su alrededor parece ser de un colorido marrón claro. Lleva, misteriosamente, un cuchillo en mano, el cual se ve sangriento y oxidado. Sus labios, también llenos de sangre, saborea pasando su lengua por ellos.
    Se interna en el bosque como un alma en pena arrastrando sus pies como si tuviera cadenas, camina silenciosamente en busca de alguna aldea perdida en la espesura, hasta que al fin la encuentra, pero se ha dado cuenta de que alguien mas ha usurpado su territorio. Atractivo vampiro, cabello negro y ojos azules, colmillos afilados y repletos de sangre, con una parada derecha y su sobretodo negro mira a la vampiresa de una manera extraña.
    Ofendida y llena de rabia se acerca al vampiro desconocido con la intención de acabar totalmente con su vida, pero este se adelanta y muerde delicadamente su cuello, ella se deja, sabe que es una muestra de dulzura, sabe que es una muestra de atracción, por esa razón ella le devuelve el mordisco, llenos de sangre, sus manos y bocas, se besan apasionadamente, dispuestos a matar juntos, a miles de humanos indefensos e ingenuos.
    Ya terminada su casería, la joven vuelve al castillo, y el joven va a donde lo lleva la suave brisa de verano, por su cara, se nota que esta satisfecho con la noche que pasó, pero algo confundido, sabiendo que la mayoría de los vampiros son bisexuales, se encontraba enamorado de su amigo.
    Esa misma madrugada, en el castillo, la vampiresa, sorprendida, se encontró con una vieja amiga, la psicópata suicida y asesina, la señorita Helena Wats, quien se mecía en sí misma, con la mirada perdida y sus muñecas cortadas, sangrando sin parar, riendo de nada, con unos cinco cuchillos a su alrededor. Helena se puso de pie algo tambaleante y le dio un gran abrazo a su amiga, esta le respondió con una mordida en su cuello, la cual pareció disfrutar. La llevó a su cuarto para que descansara esa noche, un cuarto sombrío, gótico y antiguo.
    Helena estaba deprimida esa noche por eso se hizo más cortadas esa noche, sintiendo el dolor, pero a la vez gozándolo. Sintió un golpe en la puerta, un golpe seco, alguien tratando de entrar a su habitación, sin vergüenza ni miedo a nada, dejo los grilletes sobre la cama ensangrentada y abrió la puerta, se trataba del joven vampiro, quien, al parecer, había entrado al castillo y se había confundido de cuarto.
    La dulce niña necesitaba ver más sangre, más, necesitaba matar, en su cuerpo ya no había más espacio para una cortada más, por ello, de forma repentina, tomó un cuchillo de la mesa y comenzó a clavárselo al hermoso vampiro, quién, sin otra escapatoria y con sus ojos abiertos, cayó de rodillas dando un gemido de dolor y despedida. En ese preciso momento apareció, Christin, la vampiresa, quien había escuchado ruidos extraños.
    Al ver al amor de su vida muerto en el piso, rompió en llantos, lágrimas de sangre, se escondía bajo sus brazos, tratando de recuperar a su dulce seis seis seis, pero era imposible, ya había incinerado parte de su corazón. La sangre corría por el suelo, pero no era suficiente, la joven suicida clavo con el mismo cuchillo a la espalda de la vampiresa, esta agradecida, queriéndose ir al infierno con su amado, cayó boca abajo con una cruz sangrienta en sus manos.
    La sangre amarga del vampiro y la dulce de la vampiresa se unieron, se mezclaron, era sangre agridulce, de la cual la niña psicópata se alimento, riendo, satisfecha por su nuevo asesinato.

    61 [del]

    ¿Como?, ¿cuando?, ¿Por qué? No se sabe, pero sucede, la muerte es algo incontenible, el móvil del ser humano, su mayor miedo. Pero no solo nosotros, simples mortales con raciocinio le tememos:
    Era una pequeña mansión que aunque ya vieja la conservan, era un patrimonio de la humanidad. Si Entráramos y paseáramos por las habitaciones, sería como si pasáramos de una época a otra, ya que cada una estaba construida con un estilo distinto, y cada una con su historia, pero la sala más grande, era la que daba al jardín era de un interesante estilo gótico, con grandes ventanales terminados en arcos y con un monumental claustro.

    En el jardín había una gran cantidad de ahuehuetes y otras plantas; pero lo que llama la atención es un árbol que resalta por su tamaño y anchura.
    Si nos acercáramos nos percataremos que su corteza está quemada. He aquí una historia. La historia de un personaje del cual nunca se supo su nombre, pero siempre iba a visitar este árbol, lo admiraba como si lo estudiara, se subía a sus ramas, largo rato pasaba hay. Lo extraño era que sus visitas eran en la madrugada.
    En aquella época la casa estaba habitada por un hombre de de nombre M… y apellido A… que al ver al sujeto salió a su encuentro para echarlo, pero este con gran fuerza lo arrojó. Al contemplar a este visitante observó sangre en sus labios, colmillos en su boca, expresión de dolor en su rostro y lagrimas en sus ojos. Comprendió que era un vampiro y que sufría. Sus pensamientos decía, ¿Qué hace este ser dedicado satisfacer sus tenebrosas necesidades dando muerte y aspirando la vida? Pero sobre todo se sintió amedrentado, temeroso. Luego de eso lo vio varias noches más. Ya no decía nada solo lo miraba. Al verlo, se llenaba con una profunda ansiedad y angustia. No dormía, ya que esto podría ser fatal. Pero el vampiro no tenia interés en su sangre y el señor A… pareció entenderlo.

    Le intrigaba saber que era lo que aquel ser hacia así que, obsesionado con su extraño visitante se decidió a interrogarlo. Pero al encontrarse a su lado y verlo no pudo hacer más que observarlo. Y así pasaron varias noches hasta que se atrevió a preguntarle, o tal vez hasta que El lo dejó.

    Su primera pregunta fue ¿Me matarás? Pero a Él, eso no le interesaba. Por que ya no era necesario alimentarse.

    Había vivido ya varios siglos. En un principio era humano, como todos los actuales vampiros, y como buen humano fue su temor a la muerte lo que lo orilló a aceptar esa macabra seducción de convertirse en un no vivo, o más bien en un no muerto. Existió con todos los lujos que proporcionan la sangre. Sació todos sus vicios. Pero ahora su cuerpo estaba casi desecho. Por que la hora de morir había llegado. Por que los vampiros también mueren, de alguna forma rara pero llegan a su ocaso. Pero su miedo aun seguía, morir era terrible.

    Ahora esperaba el momento, Para salvar su alma, el alma de un vampiro.

    De repente le brillaron los ojos, miro fijamente a M… A…, quien como un cachorro sedado no se movió, no hizo seña alguno, no podía. Su angustia y ansiedad habían desaparecido, estaba hipnotizado. De repente, M…A…, movido por fuerza aunque vieja todavía irresistible, mordió salvajemente al vampiro. El vampiro cayó al suelo, quemando la corteza del árbol al tocarla.

    Al otro día el señor M… A…no se levanto, solo durmió hasta que dieron las diez de la noche entonces salió, a alimentarse de sangre humana. Era el mismo cuerpo, era el mismo miedo, pero otra alma, era el alma de su vsitante: alma de vampiro.

    62 [del]

    La condesa sangrienta
    “Han habido dos metamorfosis: su vestido blanco, ahora es rojo y donde hubo una muchacha hay un cadáver.”

    63 [del]

    La condesa sangrienta
    El camino está nevado, y la sombría dama arrebujada en sus pieles dentro de la carroza se hastía. De repente formula el nombre de alguna muchacha de su séquito. Traen a la nombrada: la condesa la muerde frenética y le clava agujas. Poco después el cortejo abandona en la nieve a una joven herida y continúa el viaje. Pero como vuelve a detenerse, la niña herida huye, es perseguida, apresada y reintroducida en la carroza, que prosigue andando aun cuando vuelve a detenerse pues la condesa acaba de pedir agua helada. Ahora la muchacha está desnuda y parada en la nieve. Es de noche. La rodea un círculo de antorchas sostenidas por lacayos impasibles. Vierten el agua sobre su cuerpo y el agua se vuelve hielo. (La condesa contempla desde el interior de la carroza). Hay un leve gesto final de la muchacha por acercarse más a las antorchas, de donde emana el único calor. Le arrojan más agua y ya se queda, para siempre de pie, erguida, muerta.

    64 [del]

    Génesis de un ángel
    Era solo una mañana mas llegaba al colegio siempre… con la esperanza de verla, aun no me cabía en la mente como ella, la chica mas bella de todo el liceo no le prestaba atención a ningún otro chico, no se relacionaba con ninguna otra chica, ni siquiera paresia tener vida social, aun así yo la amaba mas que a nada.

    Una mañana llegue mas temprano de lo común al liceo y la escuche hablando con su hermana mayor (que también estudiaba en el mismo colegio). Ellas no se percataron de mi presencia porque yo estaba detrás de una ventana cerrada… talvez algunos me traten de fisgón, pero que mas podía yo hacer si ella me mueve el piso, la cuestión es que claramente escuche como ella le decir a su hermana que tenia un problema y cuando su hermana le pregunto cual era este ella le respondió que estaba enamorada de un chico, pero no de cualquier chico estaba enamorada de mi esto me lleno de gran alegría, aunque me empecé a preguntar cual es problema en que se enamorara de mi… entonces su hermana continuo diciéndole que si acaso se había vuelto loca, lo que me extraño mas aunque mas me extraño lo que dijo a continuación, ella le dijo a su hermana que ya sabia que no se podía enamorar de un chico normal que su lugar estaba entre los tronos, esto me extraño me empecé a preguntar ¿que es un trono?... lamentablemente tocaron la campana y tuve que entrar al aula de clases ella estudiaba con migo y me di cuenta que ni siquiera si volteo una vez a mirarme, eso me extraño para estar enamorada de mi no paresia importarle mucho.

    Esa tarde no hice más que investigar acerca de los tronos y descubrí que eran una clase de Ángeles los que ocupaban el 3er nivel de jerarquía entre los ángeles… me pareció extraño como Luz y su hermana podrían aspirar relacionarse con los ángeles.

    Una semana después llego el día de mi cumpleaños estaba cumpliendo 15 esa noche me estaba ocultando de todo el mundo no quería que el bullicio de la ciudad me afectara y mientras me adentre en el cementerio de la ciudad sentí que algo me llamaba hacia la capilla entonces coji rumbo hacia ella, al llega a la capilla la vi era ella, Luz pero que hacia en ese lugar? Entonces se me arrojo encima me abraso, me beso y me dijo alfil podremos estar juntos, me pidió que la acompañara y yo embobado la seguí dentro de la capilla estaba su hermana y otras personas que nunca había visto en mi vida además de un hombre que tenia la apariencia de un cura. El cura me pidió que me le acercara y me pregunto que si sabia que era lo que debía hacer allí y le respondí que no entonces me dijo te lo explicare, a continuación me dijo que el era un serafín el mas alto rango entre los Ángeles y que yo había sido escogido para ser uno de los soldados de la luz aunque yo seria el trono que habría de representar las sombras yo seria el Trono de la Oscuridad entonces me hizo la señal de la cruz y sentí como una energía llenaba mi cuerpo y al voltear a ver a los demás vi como todos tenían alas incluyéndome.

    Ahora mi finalidad es esperar el día que Ásale renazca para ser yo quien lo elimine.

    65 [del]

    Yo ejercía entonces la medicina, en Humahuaca. Una tarde me trajeron un niño descalabrado: Se había caído por el precipicio de un cerro.

    Cuando, para revisarlo, le quité el poncho, vi dos alas. Las examiné: estaban sanas. Apenas el niño pudo hablar le pregunté:

    - ¿Por qué no volaste m'hijo, al sentirte caer?

    - ¿Volar? -me dijo- ¿Volar, para que la gente se ría de mí?

    (Enrique Ánderson Imbert)

    66 [del]

    Fantasmas en la cuna
     Agosto 1988, mi madre acababa de dar a luz a mi hermana, por aquel entonces yo tenía 13 años. Después de un día de visitas, decidí quedarme a pasar la noche con ellas. Eran las 4 de la madrugada y todo estaba muy tranquilo. Yo dormía en un sofá-cama, al lado de la cuna de mi hermana. De repente noté como una presencia extraña, difícil de explicar. Levanté la cabeza y ví dos sombras alrededor de la cuna, asomandose a mirar a mi hermana. Ellos se giraron haciéndome un gesto cariñoso de que no dijera nada. Al momento se fueron desplazando hacia la puerta, miré a mi madre y me dí cuenta que estaba despierta y veía lo mismo que yo... Esas sombras tenían dueño, eran mis abuelos, que fallecieron antes de nacer mi hermana y quisieron hacerle una visita. Yo sé que desde entonces ellos la vigilan y la protegen para que no le pase nada malo.

    67 [del]

    Unos jóvenes homosexuales empezaron (como broma) una banda de covers del Indio Solari. Por esta vez Porco Rex / se va dejar / enterrar la batata era su verso adaptado más celebrado. Miles de fans se apretujaban y coreaban salvajemente el elocuente estribillo. No a la manera de Kokú.
    Vladimir Lúpin, el presidente de un país vecino, confeso fan de la música del calvo Indio, encontró ofensiva a la agrupación "Sémen-Up y su chiquito con ricota" y ordenó la invasión y el fusilamiento de los territorios argelinos (para des-sodomizar la retórica y lírica libertaria y cocainómana de nuestro querido dolape).
    Una lluvia de bombas racimo con Resistol inundó el aire de cremación, ceniza, aroma a salchipapas y gritos. Lío, tiro y cosha golda. Los escuadrones guaraníes, calzados con alpargatas o descalzados, apertrechados con cuchillos Tramontina y machetes (en el mejor de los casos) hallaron su fin al toparse con los guerreros charrúas con rifles termonucleares furr00b350. Esta tecnología licuaba las células y estampaba las siluetas de las personas a paredes y otras estructuras edilicias, como sombras de sangre.
    El Indio Solari pidió mediante un críptico mensaje, fiel a su poética de la noche, el vino y la joda que se dejen de joder. La contestación fue un tuit de Vladimir Lupin, con la letra del tema "Ya morí", de Los Ratones Perestroikos.

    68 [del]

    La contienda por Discord
    En la Plaza Resistol se enfrentó la facción "Unidos por la discordia", a favor del uso del Discord contra los jóvenes "Vampires anti-fascistas y anti-discord". El escuadrón anti-disturbios "Peppa Pig" rocío con agua sucia y microplásticos a las juventudes en pugna y luego los tiroteó proyectiles de goma y microplástico esvástico, que imprimía en la piel de las víctimas pequeñas y dolorosas cruces gamadas.
    Finalmente el líder de uno de los bandos gritó "Vamos ganando", pero todos sus compañeros habían perecido empalados por la brigada "Furros por la sodomización latina".
    La mentira se impuso durante un tiempo y la disgregación de todos los sitios de internet se consumó. Todo el mundo estaba en Discord, que era una versión aburrida de Chaturbate o algo así. Yo no sé lo que es porque no lo uso y me importa un comino.
    A mí me gusta el Tangananica, pero hay quienes prefieren el Tangananá.

    69 [del]

    >>68
    10/10

    70 [del]

    Atormentado por una sed espiritual,

    erraba yo por un tenebroso desierto,

    y en la encrucijada de un sendero

    se me apareció un serafín de seis alas.

    Con sus dedos, ligeros como un sueño, tocó mis pupilas

    que se abrieron como las de un aguilucho alarmado;

    tocó mis orejas, y éstas se

    colmaron de ruidos y rumores,

    y comprendí la arquitectura de los cielos

    y el vuelo de los ángeles sobre las montañas

    y la senda de miles de animales submarinos bajo las olas,

    y el trabajo subterráneo de la planta que germina.

    Y el ángel, inclinándose sobre mi boca,

    me arrancó mi lengua pecadora,

    la habladora de frivolidades y de mentiras,

    y entre mis labios helados su mano ensangrentada

    puso el dardo de la serpiente sabia.

    Con su espada hendió mi pecho

    y me arrancó el corazón palpitante,

    y en mi pecho entreabierto hincó un ascua ardiente.

    Como un cadáver, yo yacía en el desierto,

    y la voz de Dios me llamó:

    —levántate, profeta, mira, escucha,

    que mi voluntad te inunde,

    y recorriendo los mares y las tierras,

    incendia con la Palabra los corazones de los hombres —.


    PUSHKIN, Alexandr, El Profeta

    71 [del]

    Cositorto
    Pasaron muchos años de la muerte de Homero, pero Disney estaba preparando La iliada y la odisea de Mickey en 4-D. La gente quería participar de alguna forma. Había cástings. Leonardo Cositorto, afamado estafador piramidal, vio la oportunidad y engrupió a miles de humanos crédulos que invirtieron sus ahorros en dólares. Querían participar de alguna manera ovejuna. Toda el agua va hacia el mar. Siempre se podía caer más. El esquema elucubrado por Ponzi no era nuevo. De hecho, no había nada nuevo bajo el sol y seguían tocando siempre la misma cantinela. Año tras año, montones de chorlitos y pichones caían en nuevas estafas de "La fe verdadera".

    Los dioses Zuckedverg y John Pennon lo invitaron a un banquete, donde conoció a Yokai, la baisanette esposa de Pennon. Cegado por su lujuria y confiado por su astucia, el arrogante Cositorto cortejó con su voz de auto-tune a la potranca de élficas nalgas. Pero ella estaba programada por la lobotomía de los científicos de Wolfenstein y bullía en ella la delación. Y la felación, pero sólo para el pene marrón de John. John Pennon sabía que eso iba a pasar. Fue al balcón de su palacio olímpico, atrajo una nube y le dio forma de hembra baisanette. Ésta podía pasar por la verdadera, puesto que con un poco de magia ficcional, nada es imposible.

    Cuestión que Cositorto volvió a insistir en su avance lujurioso y la criatura conjurada de una nube cedió y yació con el hábil delincuente de guante blanco. Que luego huyó.

    La nube engendró a un monstruo llamado "Kentauro", que instaló un montón de pizzarías llamadas "Kentoky". Yo prefiero pizza Ugi's.
    Los coitos extraviadores a ingente infortunio precipitan.

    72 [del]

    La memoria es un monstruo. Uno olvida, ella no. Simplemente archiva las cosas, las guarda, las esconde y las trae al recuerdo con voluntad propia. Se piensa que uno tiene una memoria... no es cierto... la memoria lo tiene a uno.

    -IRVING, John, Una plegaria para Owen Meany

    73 [del]

    Los viejos carolos
    Les jóvenes habían tomado el mundo. Odiaban el "dad rock" y no tocaban un instrumento musical por temor a convertirsecen dinosaurios empetrolados. En lugar de tal anacronismo, se insertaban auto-tuners en la garganta, para trapear robóticamente a cada instante.
    Maki Gero, el vetusto científico que se convirtió a sí mismo en androide, se hinchó las bolas con esta juventud perdida que vivía triste y pajera mirando memes, hablando con lenguaje inclusivo y canturreando pavadas sobre motomamis. Maki Gero recordó la tenebrosa historia de Rip VanWinckle y conjuró un rayo ancianizador, que convertía a los jóvenes en viejos mustios, reaccionarios pero bastante putos. La batería de litio se descargaba pronto, era más económico energéticamente utilizar el rayo desintegrador, pero menos divertido. Los flamantes viejos, los recientes añejados, correteaban de modo tortugáceo a los amigues aliades, pito en mano, eyaculándoles sémen con polillas muertas, por toda la naftalina en sangre.

    74 [del]

    La desmemoria /4

    CHICAGO está llena de fábricas. Hay fábricas hasta en pleno centro de la ciudad, en torno al edificio más alto del mundo. Chicago está llena de fábricas, Chicago está llena de obreros.
     
    Al llegar al barrio de Heymarket, pido a mis amigos que me muestren el lugar donde fueron ahorcados, en 1886, aquellos obreros que el mundo entero saluda cada primero de mayo.
     
    —Ha de ser por aquí -me dicen. Pero nadie sabe.
     
    Ninguna estatua se ha erigido en memoria de los mártires de Chicago en la ciudad de Chicago. Ni estatua, ni monolito, ni placa de bronce, ni nada.
     
    El primero de mayo es el único día verdaderamente universal de la humanidad entera, el único día donde coinciden todas las historias y todas las geografías, todas las lenguas y las religiones y las culturas del mundo; pero en los Estados Unidos, el primero de mayo es un día cualquiera. Ese día, la gente trabaja normalmente, y nadie, o casi nadie, recuerda que los derechos de la clase obrera no han brotado de la oreja de una cabra, ni de la mano de Dios o del amo.
     
    Tras la inútil exploración de Heymarket, mis amigos me llevan a conocer la mejor librería de la ciudad. Y allí, por pura curiosidad, por pura casualidad, descubro un viejo cartel que está como esperándome, metido entre muchos otros carteles de cine y música rock.
     
    El cartel reproduce un proverbio del África: Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador.
     

    —GALEANO, Eduardo, El libro de los abrazos

    75 [del]

    Life in plastic
    Luego de eras de bendición del plástico, El Vaticano comandado por el argen-títere Francisco decretó el título "Plastic Girl" para la Virgen María. Y su milagro fue re-escrito: Ahora Dios la había preñado de un retoño dúctil y multipropósito: el inmortal plástico, la materia más duradera heredada por los hombres, quienes creerán haberlo conjurado con la alquimia centurias después. Luego el microplástico usurpará los cuerpos humanos para extinguir el perecedero reino de la carne parlante y adicta a las pantallas decadentes. Su poderosa resistencia a la biodegradación pondrá a prueba a las hormigas, quienes desarrollarán una interesante técnica: Nacerán sin boca, sin sistema digestivo y sin cerebro. Su único interés será, durante las pocas horas de vida que les toque en gracia existir, tratar de perpetuar su silente especie.

    76 [del]

    [h1]Un gato y una rata[/i]

    Amanecer en Manhattan. Con las primeras luces, inciertas todavía, cruza las últimas calles una prostituta negra que vuelve a su cuarto después de una noche de trabajo. Despeinada, ojerosa, el frío de la hora transfigura su borrachera en una estúpida lucidez, un ajado desdén del mundo. No ha salido del barrio en el que vive, por lo que no le queda mucho camino que recorrer. El paso es lento; podría estar retrocediendo; cualquier desvío podría disolver el tiempo en el espacio. Aunque en realidad desea dormir, en este punto ni siquiera lo recuerda. Hay muy poca gente afuera; los pocos que salen a esa hora (o los que no tienen de dónde salir) la conocen y por lo tanto no miran sus altísimos zapatos violeta, su falda estrecha con un largo tajo, ni los ojos que de cualquier modo no mirarían otros, vidriosos o blandos. Se trata de una calle angosta, un número cualquiera de calle, con casas viejas. Después viene un trecho de construcciones algo más modernas, pero en peores condiciones; comercios, escarpados contrafrentes de los que se desploman las escaleras de incendio. Pasando una esquina está el edificio donde duerme hasta la tarde, en una habitación alquilada que comparte con dos niños, sus hermanos. Pero antes, sucede algo: se ha formado un grupo de trasnochados, cinco o seis hombres en semicírculo en la vereda delante de una vidriera. La mujer se pregunta qué pueden estar mirando, que los ha vuelto figuras de una fotografía. Nada se mueve en ellos, ni siquiera el humo de un cigarrillo. Avanza mirándolos, y como si fueran el punto que necesitaba para enganchar el hilo del cual sostenerse, su paso se vuelve más liviano. Cuando llega, los hombres no la miran. Necesita unos instantes para comprender de qué se trata. Están frente a un negocio abandonado. Detrás de la vidriera sucia hay una penumbra, y en ella cajas polvorientas y escombros. Pero además hay un gato, y frente a él, de espaldas al vidrio, una rata. Ambos animales se miran sin moverse, la caza ha llegado a su fin, y la víctima no tiene escape. El gato tensa con sublime parsimonia todos sus nervios. Los espectadores se han vuelto seres de piedra, ya no estatuas: planetas, el frío mismo del universo… La prostituta golpea la vidriera con la cartera, el gato se distrae una fracción de segundo y eso le basta a la rata para escaparse. Los hombres despiertan de la contemplación, miran con disgusto a la negra cómplice, un borracho la escupe, dos la siguen… antes de que termine de desvanecerse la oscuridad tendrá lugar algún hecho de violencia.

    -AIRA, César.

    77 [del]

    Perdiendo velocidad

    Tego se hizo unos huevos revueltos, pero cuando finalmente se sentó a la mesa y miró el plato, descubrió que era incapaz de comérselos.
    —¿Qué pasa? —le pregunté.
    Tardó en sacar la vista de los huevos.
    —Estoy preocupado —dijo—, creo que estoy perdiendo velocidad.
    Movió el brazo a un lado y al otro, de una forma lenta y exasperante, supongo que a propósito, y se quedó mirándome, como esperando mi veredicto.
    —No tengo la menor idea de qué estás hablando —dije—, todavía estoy demasiado dormido.
    —¿No viste lo que tardo en atender el teléfono? En atender la puerta, en tomar un vaso de agua, en cepillarme los dientes… Es un calvario.
    Hubo un tiempo en que Tego volaba a cuarenta kilómetros por hora. El circo era el cielo; yo arrastraba el cañón hasta el centro de la pista. Las luces ocultaban al público, pero escuchábamos el clamor. Las cortinas terciopeladas se abrían y Tego aparecía con su casco plateado. Levantaba los brazos para recibir los aplausos. Su traje rojo brillaba sobre la arena. Yo me encargaba de la pólvora mientras él trepaba y metía su cuerpo delgado en el cañón. Los tambores de la orquesta pedían silencio y todo quedaba en mis manos. Lo único que se escuchaba entonces eran los paquetes de pochoclo y alguna tos nerviosa. Sacaba de mis bolsillos los fósforos. Los llevaba en una caja de plata, que todavía conservo. Una caja pequeña pero tan brillante que podía verse desde el último escalón de las gradas. La abría, sacaba un fósforo y lo apoyaba en la lija de la base de la caja. En ese momento todas las miradas estaban en mí. Con un movimiento rápido surgía el fuego. Encendía la soga. El sonido de las chispas se expandía hacia todos lados. Yo daba algunos pasos actorales hacia atrás, dando a entender que algo terrible pasaría —el público atento a la mecha que se consumía—, y de pronto: Bum. Y Tego, una flecha roja y brillante, salía disparado a toda velocidad.
    Tego hizo a un lado los huevos y se levantó con esfuerzo de la silla. Estaba gordo, y estaba viejo. Respiraba con un ronquido pesado, porque la columna le apretaba no sé qué cosa de los pulmones, y se movía por la cocina usando las sillas y la mesada para ayudarse, parando a cada rato para pensar, o para descansar. A veces simplemente suspiraba y seguía. Caminó en silencio hasta el umbral de la cocina, y se detuvo.
    —Yo sí creo que estoy perdiendo velocidad —dijo.
    Miró los huevos.
    —Creo que me estoy por morir.
    Arrimé el plato a mi lado de la mesa, nomás para hacerlo rabiar.
    —Eso pasa cuando uno deja de hacer bien lo que uno mejor sabe hacer —dijo—. Eso estuve pensando, que uno se muere.
    Probé los huevos pero ya estaban fríos. Fue la última conversación que tuvimos, después de eso dio tres pasos torpes hacia el living, y cayó muerto en el piso.
    Una periodista de un diario local viene a entrevistarme unos días después. Le firmo una fotografía para la nota, en la que estamos con Tego junto al cañón, él con el casco y su traje rojo, yo de azul, con la caja de fósforos en la mano. La chica queda encantada. Quiere saber más sobre Tego, me pregunta si hay algo especial que yo quiera decir sobre su muerte, pero ya no tengo ganas de seguir hablando de eso, y no se me ocurre nada. Como no se va, le ofrezco algo de tomar.
    —¿Café? —pregunto.
    —¡Claro! —dice ella. Parece estar dispuesta a escucharme una eternidad. Pero raspo un fósforo contra mi caja de plata, para encender el fuego, varias veces, y nada sucede.

    -SCHWEBLIN, Samanta.

    78 [del]

    Fue en Fort Lauderdale, Florida, cuando un hombre de mediana edad intentó entrar a un bar, lo que le fue negado producto a su deplorable aspecto. Como respuesta, el tipo se enfurece y comienza a patear el cristal de la puerta. Acto seguido, salen los guardias a reducirlo, el hombre arranca, pero es alcanzado apenas a unos metros de distancia. Uno de los guardias le propina una paliza que lo deja inconsciente. La víctima es llevada al hospital, donde se le formaliza en estado de coma. Nueve días después, el 21 de septiembre de 1987, es desconectado del respirador artificial. Su asesino, cinturón negro en kárate, pagó el crimen con cuatro meses de prisión.

    Era el fin de Jaco Pastorius, el mejor bajista del mundo y probablemente uno de los últimos revolucionarios del jazz. Tenía apenas 35 años.

    79 [del]

    https://darkmagicianofchaos44.tumblr.com/post/648294647684300800/me-prostituí-a-los-veinte-en-la-universidad

    80 [del]

    Crohn's is a wmd started by half-life ii last man w a crowbar
    SARs stone age rock


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